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Relajación en tiempos de COVID-19

Todos hemos oído hablar de la relajación y quizás hasta la hemos probado sin mucho éxito. Si esto es así plantéate por qué. La relajación es una técnica con una efectividad ampliamente documentada.

Lo primero debes conocer que hay tantas técnicas de relajación como diversidad en ellas. Una de las claves es saber elegir. Una persona que manifiesta su “nerviosismo” con inquietud motora, se beneficiará de una técnica que implique algún tipo de acción, ya sea muscular, de respiración o postural (equilibrio). Mientras, una persona cuya ansiedad sea predominantemente psíquica, obtendrá mejores resultados con una técnica que requiera de su atención y concentración mental.

Otro aspecto que vamos a revisar: Desecha el cliché de que para relajarse se debe estar en silencio absoluto. En una situación ideal, ¡vale!; pero en la vida real, es inevitable que se cuele el ruido del tráfico, el vecino o un perrito ladrando en la calle…”No pasa nada”. Es suficiente con no centrarte en ellos. Oír todos los ruidos alrededor y sobresaltarse con facilidad por ellos son dos síntomas de ansiedad. Sé consciente de que existen, que no son perjudiciales para nosotros y respira despacio.

Un consejo final: la relajación sólo funciona si eres constante, es decir, le debes de dedicar un tiempo para practicarla y para observar como tu nivel de relajación avanza conforme aumentas el número de veces que la practicas. Puedes llegar a relajarte profundamente en un periodo de tiempo muy corto, pero para ello debes ejercitarte. Sólo eso…

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AUTORA:

Concha Lacámara
Consulta Psicología Sanitaria

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