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Salud mental tras el confinamiento

La pandemia del COVID-19, nos hace experimentar sensaciones y emociones desconocidas hasta ahora: sensación de cierta irrealidad (como una película de ciencia ficción), o apatía y cansancio injustificados, o aburrimiento y sensación de agotamiento emocional. Ante situaciones extraordinarias las reacciones humanas también lo son. La emergencia sanitaria y el confinamiento se pueden catalogar como estímulos aversivos y producen reacciones defensivas tanto en pensamientos, emociones, conductas como en reacciones fisiológicas.

Son reacciones adaptativas y por tanto saludables, aunque pueden agravarse  porque esta situación se alarga e incluso pueden perdurar en el tiempo una vez finalizada esta etapa. Sin embargo, dejarán de ser saludables en cuanto dejen de cumplir su cometido adaptativo a la nueva situación.

Muchas personas tendrán a corto y medio plazo algún problema de salud mental relacionado con la emergencia sanitaria y el confinamiento. 

Universidades españolas como la UCM, o la UNED ya han comenzado trabajos de investigación y arrojan los primeros resultados: Los resultados preliminares de la UCM muestran que un alto porcentaje de personas experimentan síntomas intrusivos (alerta y angustia fisiológica) y reacciones de ansiedad. Con menos frecuencia, también advierten problemas para dormir y síntomas depresivos.

Los autores plantean que “no se debe minimizar la importancia de estas reacciones iniciales, ya que estudios previos han documentado que los problemas psicológicos derivados de la cuarentena en otras epidemias perduran meses o años”

Estrés post-traumático

Es un cambio normal del organismo ante un suceso muy estresante. En este caso lo producen las experiencias vividas durante la emergencia sanitaria y confinamiento, cuando por algún motivo, la persona se ve desbordada para procesarlas y, generan una huella (trauma) de impotencia, incapacitación.

Las reacciones de estrés postraumático pueden darse a nivel mental (pesadillas, rumiación), emocional (miedo, angustia), físico (ansiedad, problemas de sueño) y conductual (inquietud motora, mayor consumo de comida u otras sustancias).

Estrés post-traumático, ansiedad, adicciones, depresión, manías, aprensiones y tics son algunos de los trastornos que nos esperan tras el confinamiento. En su mayoría, serán reacciones transitorias, pero en el caso de que las reacciones la persona por la frecuencia, duración o intensidad de las mismas, indiquen que tiene un problema significativo debe consultar con un psicólogo ,  o al menos, con su médico de confianza.

Estas reacciones non tratables con ayuda especializada. Son reacciones normales dadas las circunstancias, tienen una función adaptativa y deben ser interpretadas teniendo en cuenta las circunstancias de la persona.

El riesgo que se corre en nuestra sociedad es el de medicalizar estas reacciones, porque es “lo esperado, porque necesitamos ser ayudados y lo lógico es que nos ayuden”. Cuando esto sólo tendría un efecto cronificador. Repito, son reacciones adecuadas a la etapa que estamos experimentando y tienen una rápida y favorable evolución con ayuda de psicoterapia si la persona no se basta con sus propios recursos.

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AUTORA:

Concha Lacámara
Consulta Psicología Sanitaria

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