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Mosquito tigre y mosquito japonés. Características. Enfermedades. Medidas preventivas y reclamación al servicio.


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El progreso favorece la globalización y al igual que con las avances tecnológicos, emergen riesgos, por tanto, cuando menos, los empleadores tienen que informar y formar a sus trabajadores. La pandemia de la Covid es buena prueba de ello, ninguno de nosotros hace dos años nos imaginábamos que durante todo el servicio tendríamos que emplear un EPI frente a biológicos; que hasta con nuestros convivientes, con nuestros familiares, íbamos a estar en guardia; mantenemos y pedimos a los ciudadanos una distancia de seguridad. Eso a día de hoy lo hemos naturalizado y nos sale sin pensar, hemos adquirido un hábito preventivo.

En cuanto a esa distancia, los instructores de Intervención Policial, tienen que estar contentos, por fin, de una manera general, hemos empezado a respetarla y hacerla guardar; eso también es PRL. La distancia también tiene sus beneficios en lo que respecta a la comunicación e imagen, guardarla a la larga ayuda a preservar el principio de autoridad. Con un simple gesto de mano y un por favor, la mayoría de los ciudadanos entienden y respetan el espacio del funcionario. Nunca hay mal que por bien no venga. Cuando el estado actual termine, lo que tenemos que hacer es mantener ese hábito preventivo.

Alguno puede tomar las medidas preventivas frente a insectos como una cuchufleta, hacer mofa de la prevención; haya ellos, estamos ante un riesgo biológico y la factoría de un policía o guardia civil, es cualquier lugar, por recóndito que sea, público o privado, del territorio nacional. Ni que decir tiene de las dependencias policiales. En el 2018 un policía local de la Unidad de Medioambiente e Intervención Rural (UMIR) de Vigo, fue hospitalizado tras la picadura de una velutina, el compañero tras recibir llamada a sala, comprobaba con otro una alerta sobre un nido en un bloque de hormigón. Estamos abiertos a todos los riesgos.

Hace 15 meses cuando las noticias desde China y después las que llegaban de Italia empezaban a preocupar, los prevencionistas nos pusimos a investigar y trabajar en lo nuestro sobre el CoV-2, y por ello, recibimos burlas, muchas de ellas procedentes de nuestros compañeros de servicio, también de otros técnicos de prevención. Algún técnico, como el doctor Nieto (Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de CNP) fue cesado; en España abunda el colmillo retorcido… Al poco tiempo todo eran consultas y tomarnos a los técnicos y a la PRL en serio.

Ladran, luego cabalgamos…

MOSQUITO TIGRE

En el año 2004, mismo año que la velutina llegó a Francia, en la localidad barcelonesa de San Cugat del Vallés, por primera vez se detectó la presencia del mosquito tigre en la península. Este insecto (Aedes albopictus), es una especie de díptero nematócero perteneciente a la familia Culicidae que ha encontrado en nuestro país un lugar proclive para reproducirse.

El pasado año fue el peor en cuanto la plaga de este insecto; su reproducción aumentó un 70%; las temperaturas cálidas, las lluvias y la pandemia fueron las responsables. Su incidencia es mayor en el litoral mediterráneo, pero como ya hemos visto en el artículo anterior dedicado a la velutina, puede desplazarse y colonizar en cualquier parte siempre que se den condiciones favorables para ello, de hecho ya llego a Guipúzcoa. Al tigre le gustan los ambientes urbanos, se aprovecha de la mano del hombre.

En cuanto a su origen, procede del sudeste asiático y se ha extendido desde 1979 por África, América y Europa, más tarde por la zona del Pacífico. Se ha expandido por todo el globo salvo en el continente antártico. Está claro que es una especie invasora y constituye por su veloz y agresiva expansión una amenaza de salud pública. Este insecto se encuentra incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, aprobado por Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto. Su erradicación es prácticamente imposible. En la España continental contamos con 62 especies autóctonas de mosquito

El viaje de estos insectos puede producirse tanto en el transporte de personas, como de mercancías, con preferencia a pequeños reservorios. Sus huevos resisten a la desecación y las bajas temperaturas, eclosionando cuando contactan con el agua y emergiendo las larvas. Pueden eclosionar a partir de una temperatura ambiente de 5º C. El hábitat en origen de las larvas son cavidades llenas de agua en el interior de troncos. Por su fácil adaptación, puede trasladarse en cualquier mercancía o planta que contenga una pequeña cantidad de agua.

Para los que pudieran aún dudar y minimizar el impacto de este díptero en la salud y hábitat, desde hace más de un lustro, compañeros nuestros (autonómicos y municipales), luchan en diferente partes de Levante en el control y «erradicación» de este mosquito; la cosa es seria. A nadie debería de sorprender estas actuaciones, el mandato constitucional es amplio.

MOSQUITO JAPONÉS

Junto al tigre, en la península y en el año 2018, concretamente en Siero (Asturias), se detectó por primera vez el mosquito japonés (Aedes japonicus), ambos son primos. Es oriundo de Corea del Sur, Japón, Taiwán, Sureste de China y Rusia. Se cree que fue en el año 1990 cuando comenzó a expandirse por otras regiones del globo (USA y Canadá), detectándose en el 2000 por primera vez en el continente europeo, concretamente en la región francesa de Normandía. Ha colonizado diferentes regiones de Alemania, Austria, Bélgica, Croacia, Eslovenia, España, Francia, Hungría, Italia, Países Bajos, Rusia y Suiza. El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) entiende que la causa de su propagación fue el comercio internacional de neumáticos usados.

El ECDC da por hecho que en España a mayores de en el Principado de Asturias, ya se ha establecido en las comunidades cántabras y gallegas. Favorece esta colonización el que le gustan las zonas con abundancia de ganado (tiene tendencia a alimentarse de mamíferos) y los pasos altos también, espacios donde pasa más desapercibido. Es menos exigente que otros mosquitos y tiene facilidad para adaptarse a los inviernos. Esto hace que pueda criar en muchas más zonas y que sea difícil el control de su expansión. Nos pasa lo mismo que con su primo, estamos en punto de no retorno y su erradicación es casi imposible.

CARACTERÍSTICAS

En cuanto a las características del mosquito tigre, posee una coloración característica, en un adulto su cuerpo es negro, presentando una decoloración de rayas transversales con un color blanco brillante (de ahí lo de tigre). Su tamaño va de los 2 a los 10 centímetros.

El japonés es algo más grande que el mosquito tigre, es de un color marrón más claro y se caracteriza por tener varias líneas en su tórax formadas por escamas doradas, al revés que en el tigre, que son blancas.

En cuanto a la actividad y en contra del mosquito autóctono (Culex pipiens), el tigre es diurno, tiene actividad durante el día; el japonés tiene actividad diaria y crepuscular con preferencia en exteriores

ENFERMEDADES (ZOONOSIS)

La picadura de estos insectos en un principio no es más peligrosa que la de uno autóctono, pero pueden ser más numerosas y más dolorosas también. En caso de detectarse picaduras anormalmente inflamadas, es conveniente que sea reconocida por un médico.

Un tigre puede transmitir hasta 22 tipos de virus diferentes (arbovirus), siendo el zika, el dengue o la chikunguña algunas de ellas

En cuanto al japonés tal y como se señala en la web mosquitoalert, no tiene tanta relevancia como un tigre o el de la fiebre amarilla (Aedes aegypti). El arbovirus que transmite más eficientemente es el de la fiebre del Nilo Occidental y que ya hemos tratado en un artículo anterior. En pruebas de laboratorio se ha podido comprobar que tiene capacidad para infectarse con el virus de la encefalitis japonesa y de La Crosse; menormente con el dengue y el chikunguña. De momento se desconoce la capacidad de transmisión de estos virus, ya que no se ha detectado ningún caso y se presupone que es muy baja o nula.

A uno de febrero de 2021, los estados miembros de la UE y el EEE y países vecinos de la Unión, según datos aportados por ECDC, notificaron que en el 2020, se registraron 336 casos en humanos de infecciones por el virus del Nilo Occidental. Siendo el último caso informado el de Holanda en la semana 47 (otoño). En España fueron 77 las personas infectadas. La gran mayoría presentó síntomas neurológicos de gravedad. Setenta y tres de esos 77, precisaron ingreso hospitalario con larga duración en algunos por secuelas neurológicas. Fallecieron siete infectados.

En cuanto a los signos y los síntomas de enfermedad transmitida por estos mosquitos varían en función de la enfermedad. La mayoría de las personas no se encuentran mal o presentan síntomas leves después de que les pique un mosquito infectado por alguna de ellas. En lo referente al Nilo, la mayoría de las personas no presenta síntomas (70-80%).

En caso de picadura, el tratamiento es sintomático y tenemos que lavarnos y desinfectarnos bien la zona afectada. Ante la persistencia de molestias, o los signos y síntomas anteriores hay que consultar con un médico.

Entre los signos y los síntomas a prestar atención para recibir asistencia sanitaria, se incluyen los siguientes:

  • fiebre
  • dolor de cabeza
  • dolor muscular
  • dolor abdominal
  • falta de apetito
  • dolor en las articulaciones
  • erupción en la piel
  • vómitos
  • diarrea
  • los síntomas de enfermedad neurológica pueden causar dolor de cabeza, fiebre alta, rigidez en el cuello, desorientación, temblores, convulsiones o parálisis.

La afección puede ir de leve a grave.

MEDIDAS PREVETIVAS

La mejor prevención para evitar las picaduras y el mejor método para combatir cualquier especie de mosquito es limitar la población del mismo antes de que lleguen a alcanzar su etapa adulta, momento que es cuando todos los insectos tienen la capacidad de picar a sus víctimas.

Hay que reducir la cantidad de mosquitos en los exteriores de nuestras dependencias drenando el agua que se encuentra estancada. Hay que reducir aquellos sitios donde los mosquitos puedan depositar sus huevos y evitar su reproducción. Debemos eliminar el agua de macetas, canalones y cubiertas. Los compañeros de mantenimiento deben de retirar los neumáticos usados, cubos, barriles o cualquier recipiente que puedan almacenar agua y en donde estos insectos pueden poner sus huevos. Solemos ser un poco dejados y no estamos únicamente ante una mala imagen del servicio, estamos ante factores de riesgo en cuanto a higiene y seguridad.

En cuanto a dependencias y como ejemplo de ese abandono, cuando impartía en esta plataforma el curso de la COVID, un compañero comentaba que en un cuartel después de poner a funcionar una ozonadora, aparecieron cucarachas muertas. La existencia de cucarachas, bicho al que le encanta la suciedad, puede ser indicativa de una falta de higiene y sería lo primero que se debería cumplir para tener un entorno de trabajo seguro. Las cucarachas son lo que se denomina transmisoras mecánicas. Trasladan unos 30 tipos de bacterias diferentes, 7 tipos de patógenos humanos y huevos de gusanos parásitos. Enfermedades relacionadas con las cucarachas son: la disentería, fiebre tifoidea, polio, cólera y lepra y otras más… Son un depósito indiscriminado de todo tipo de bichos, para los que hacen de transporte. Contaminan por donde discurren.

Lamentablemente muchos conocemos dependencias policiales en España que meten más miedo que las comisarías que salen en «Blue Bloods», comisarías neoyorkinas en donde el despacho de un sargento es un cuarto de escobas. En España, a pesar de que contamos con una prolífica legislación en materia de PRL y que fuimos condenados en su día por hacer tabla rasa de esta en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, muchos policías trabajan en lugares que de ser sometidos a actuaciones de Inspección de Trabajo, llevarían tantas medidas correctoras como naipes tiene una baraja, también en lo que respecta a la higiene más básica.

No podemos olvidar el caso del agente Juan Cadenas, compañero que perdió un ojo durante una intervención con un detenido. El compañero resulto herido en su Comisaría (Puerto Serrano), centro de trabajo que no cumplía con los dispuesto normativamente, aprovechándose el delincuente de las carencias y defectos en la construcción para herirlo, cuando no intentar matarlo; existe sentencia judicial firme que lo recoge. Toca reflexionar…

El control de estos bichos pasa por el hecho de que buena parte del trabajo para su control lo tiene que hacer la ciudadanía retirando en sus hogares recipientes o cualquier objeto que contenga o pueda contener agua para alejarlos de sus casas y de sus vecinos; nosotros tenemos mayor responsabilidad. Recordemos que hay ayuntamientos que sancionan esta dejación del ciudadano (focos) y que permite la proliferación de los insectos de los que hoy tratamos, «todas las personas deben evitar el abandono de cualquier objeto susceptible de acumular agua y, por tanto, de crear las condiciones de proliferación de mosquitos…tanto en el espacio público como el privado» (Valencia). Hay comunidades que a través de sus propios cuerpos han actuado, incluso en la movilidad por carretera, en el control y erradicación del tigre (Mossos d’Esquadra).

Tenemos que extremar nuestra higiene ya que los mosquitos y como ya recogí en el artículo dedicado al virus del Nilo Occidental, para escoger a sus «víctimas» emplean una serie de información sensorial y como es el olor, la temperatura y la humedad corporal. Estudios recientes (Universidad Internacional de Florida-2018), descubrieron que los mosquitos tienen un receptor olfativo, el IR8a, de señalización en sus antenas con el que detectan el olor humano. Este elemento de sentido, responde a componentes volátiles que integran el olor corporal, entre ellos el ácido láctico que está presente en el sudor y dirige al insecto hacia el huésped del que se alimenta.

Nuestro servicio se desarrolla a la intemperie, algunos puestos o jefaturas se encuentran próximos a explotaciones ganaderas, agrícolas o a una ribera, lo que nos hace especialmente vulnerables a las picaduras de insectos. En otras ocasiones el requerimiento ciudadano nos lleva a atender servicios en las industrias citadas, por lo que siempre y dentro del botiquín de dotación, deberíamos de llevar repelente de insectos. A pesar de que no somos pocos los técnicos en PRL expertos en cuerpos de seguridad y emergencia que llevamos años recomendando o solicitando se incorpore este producto en la dotación policial, los servicios de prevención propios y ajenos siguen sin hacernos caso… Todos los cuerpos policiales nos podemos ver comprometidos en siniestros donde se encuentran involucradas materias peligrosas y actuaciones con riesgo biológico (animales, cadáveres, protección civil), pero por desgracia se sigue sin formarnos y sin tener en cuenta nuestra prevención, salvo para cubrir un papel…

En el mercado existen diferentes productos y componentes repelentes que nos ayudan a ahuyentar a los mosquitos (Icaridin, Citriodiol o IR3535), pero, el mejor que podemos usar o los más efectivos para mosquitos transmisores de enfermedades, son aquellos que contengan Dietiltoluamida o DEET y en concentraciones entre el 30 y 50%. Cuanto mayor sea el porcentaje, mayor duración tendrá. Cuando vayáis a adquirir productos repelentes recordar que el porcentaje mayor no significa mejor efecto protector, sino que la protección es más duradera.

El repelente y en cantidad moderada tenemos que echárnoslo tanto en la piel no cubierta, como por el uniforme, los mosquitos pueden picar a través de la tela delgada. Siempre que empleemos un insecticida o repelente contra insectos, tenemos que leer y seguir las INSTRUCCIONES PARA SU USO señaladas por el fabricante e impresas en el producto. Si los expandiéramos con la mano, tenemos que recordar lavárnoslas inmediatamente, podemos llevarlas a ojos o boca. Si se da cualquier tipo de reacción en la piel, hay que lavar la zona y consultar con el médico.

Es conveniente el empleo de la manga larga cuando prestemos servicio en zonas de riesgo (granjas, explotaciones agrarias, riberas de ríos o pantanos). Igual que la manga larga, siempre deberíamos emplear las botas de media caña. Las botas con las que contamos hoy en día son uno de nuestros mejores EPI,S y también para el riesgo de picaduras. Esta parte de nuestro equipo a mayores del confort, ofrece seguridad y el inconveniente del calor, queda anulado por la seguridad. Ofrecen protección en las tres técnicas preventivas (Seguridad, Higiene y Ergonomía). En la clasificación de EPI, hablamos de una categoría II y son III.

En inspecciones en granjas deberíamos vestir funda de protección biológica (una por cada componente) y reponerla en el equipo del patrulla una vez empleada. El color del uniforme es factor de riesgo para las picaduras. Este EPI también lo deberíamos emplear en custodias de cadáveres que ya han comenzado el proceso de putrefacción y en las actuaciones con Diógenes. Invertir en prevención descarga de costes al sistema (servicios de salud, mutuas, seguridad social y cuerpos), sin olvidarnos del coste económico y moral de trabajador afectado y su familia. No se puede disparar con pólvora del Rey.

La suciedad que es ponzoña, la llevamos al patrulla que después van a usar otros compañeros, la trasladamos al cuartel, también a nuestros hogares cuando vamos a lavar el uniforme.

¡Ojo!, el uso de funda o traje de protección biológica, es para aquellas actuaciones de duración prolongada y de la suficiente intensidad que obliguen para su uso. No vale vestirla en aquellas que podemos llamar de «visita de médico». Todas las categorías y empleos tenemos que economizar, la PRL como el buen servicio público, no puede ser pródiga, tampoco cicatera.

En cuanto a los equipos/patrullas medioambientales, se comenta y se ha visto por ahí, a componentes de los mismos en actuaciones en granjas, corrales o criaderos, vestidos de paisano y con un estilo que en vez de estar de servicio, parecían que iban a un chiringuito de Tarifa (bermudas, zapatillas y llamativos colores). Desde el punto de la imagen y comunicación policial, deja mucho que desear, eso aunque las actuaciones y el atestado sentaran cátedra. Desde el campo preventivo es una temeridad que pone en riesgo a uno y a sus compañeros; cuando un bicho prueba la sangre de uno, van a la del compañero y ante un accidente (con esa ropa es sumamente fácil caer), el servicio queda comprometido; nos afecta a todos. Quizás en esas actuaciones detectáramos infracciones en el orden social relativas a PRL y nos vemos obligados a dar cuenta a la autoridad laboral, por ello toca preguntarse cómo quedaría nuestra autoridad si hiciéramos un reportaje de vídeo o fotográfico, la intervención quedaría comprometida…

Los jefes de esas unidades y de cuerpo, deberíais de emitir instrucciones y órdenes claras en cuanto a la indumentaria a vestir en esas actuaciones, aun comportando el color de los uniformes un factor de riesgo, desde la PRL, es preferible vestirlo antes de ir de la guisa comentada. Los Servicios de Prevención también deberían de intervenir en esto. ¿Quién cuida al cuidador?

Desde hace años en el mercado podemos encontrar ropa que protege frente a picaduras de insectos, esta barrera se encuentra impregnada de permetrina, sustancia química (sintética) empleada como insecticida y acaricida, repelente también de insectos y piojos; es un medicamento escabicida y pediculicida, empleado para tratar la sarna. Estas prendas protegen del mosquito común, del tigre, piojos, chinches, garrapatas y ácaros. Son hipoalergénicas y poseen una eficacia de alrededor de 100 lavados. Esa eficacia no sirve para un uniforme policial, prendas que en la mayor parte de las ocasiones se jubilan con más de 1.000 lavados. Nuestro trabajo en muchas ocasiones es sucio, en otras intervenimos a personas biopeligrosas y nos machamos con sus fluidos. Lo mejor, como ya habéis visto frente al SARS-CoV 2, es lavarlo a 60º con mucho jabón y que la espuma se cargue a los bichos, pero esa temperatura desgasta las prendas.

En la actualidad, a consecuencia de la COVID, diferentes compañías de las que nos abastecen de uniformes, están desarrollando investigaciones para confeccionarlos con tejido que nos ampare de agentes infecciosos y fluidos, posiblemente sea confeccionada también para protegernos de los mosquitos y otros insectos que podemos encontrar de servicio. Hablaríamos de un EPI categoría II. Esperemos que se desarrollen con una eficacia superior de lavados.

Por último, si nuestra jefatura o puesto se encuentra en una zona de riesgo, deberían colocarse en las ventanas mosquiteros que nos pudieran permitir ventilar nuestros espacios de trabajo.

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AUTOR:

ALEJANDRO LÓPEZ CALVIÑO

POLICÍA LOCAL

Técnico Superior (tres especialidades) y perito judicial en PRL.

Experto en Seguridad Vial. Investigador de Incendios y Explosiones.

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