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La Nieve en el Servico Policial. Medidas Preventivas. Conducción con Hielo y Nieve

Por suerte, la mayoría de los 225.000 funcionarios de las FCS, no prestamos servicio en zonas donde invierno tras invierno, se registran temporales de nieve, pero miles de nuestros compañeros, de todos los cuerpos, sí. A otros, a mí el primero, no es la primera vez que volviendo de un viaje, nos ha pillado en carretera.

En enero de este año, como consecuencia del temporal Gloria, la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC), denunciaba que los compañeros, estaban atendiendo servicios «sin equipación, sin medios materiales y sin personal»; en ocasiones incumpliendo la norma al circular sin cadenas en circunstancias donde es obligatorio. Esto no solo pasa en la GC, en mayor medida ocurre en Policías Locales. Ponemos en riesgo nuestra seguridad, pero también la seguridad de la ciudadanía. En ocasiones, muchos compañeros en su servicio, restringen la circulación de personas por no llevar cadenas, y es el vehículo policial el primero que no las lleva empleando neumáticos de convencionales…

El riesgo no radica únicamente en el factor vehículo y en el de la vía, con mayor acento lo encontramos en el humano. Salvo determinadas unidades, la mayoría de nosotros no somos formados para enfrentarnos a los temporales de nieve, no se nos instruye para circular sobre nieve y hielo. Es por ello que desde ISFES, continuado con la serie dedicada a los riesgos meteorológicos queremos abordar la nieve.

LA NIEVE. CLASIFICACIÓN DE LAS NEVADAS Y LIMITACIONES A LA MOVILIDAD

La nieve es resultado de un fenómeno meteorológico que consiste en una precipitación en forma de estrellas hexagonales de hielo cristalizado soldadas entre sí formando los copos. Es vapor de agua que experimenta una alta deposición en la atmósfera a una temperatura mayor a 0°centígrados y que posteriormente cae sobre la tierra. La nieve se va depositando sobre el suelo y si las condiciones son favorables, el espesor adquirido va creciendo de forma muy rápida.

Según su intensidad, las nevadas se clasifican en:

  • Débiles (el espesor aumenta hasta 0,5cm/hora).
  • Moderadas (el espesor aumenta hasta 4 cm/hora).
  • Fuertes (el espesor aumenta más de 4 cm/hora).

Existen cuatro niveles diferentes de dificultad en carretera cuando está nevando y que todos los agentes encargados de la vigilancia del tráfico deberíamos saber, aún en aquellas poblaciones donde no discurran vías interurbanas o las nevadas sean anormales:

El primero es el nivel verde.

Este aviso es emitido con los primeros copos. Está prohibido pasar de 100 kilómetros por hora en autopistas y autovías, y de 80 kilómetros por hora en el resto de vías. Los camiones deben circular por el carril derecho y se pide evitar puertos de montaña.

El segundo es el amarillo.

En este nivel la calzada la encontramos cubierta de nieve parcialmente. En este nivel se prohibe la circulación de camiones y en cuanto a turismos y al transporte colectivo de pasajeros, la circulación queda limitada a los 60 kilómetros por hora en cualquier tipo de vía. Se pide minoración de la velocidad en curvas y descensos, además de especial precaución.

Tercer nivel es el rojo.

La calzada está totalmente cubierta por la nieve. La circulación de los vehículos articulados, camiones y autobuses la prohibimos. A turismos solo les está permitido el tránsito si emplean cadenas o neumáticos de invierno.

El cuarto es el color negro.

La vía está totalmente cerrada al tráfico salvo para los vehículos prioritarios. Para circular deberemos emplear cadenas y comprobar que nuestros vehículos mantengan un nivel óptimo del líquido anticongelante, la batería en buen estado y el depósito de combustible lleno.

La baja frecuencia de las nevadas en muchas localidades, hace que todavía sea más necesaria una planificación y adopción de medidas preventivas sobre este fenómeno. La falta de hábito de la población, puede producir consecuencias peligrosas y fatales: accidentes de tráfico, resbalones con traumatismos, carencia de suministros, dificultades de movimientos de los servicios de emergencia, servicios públicos, etc.

MEDIDAS PREVENTIVAS

Dentro de los riesgos que encontramos en temporales de frío y nieve, tenemos los de congelación, accidentes y sepultamiento por aludes. Son factores de riesgo nuestro servicio al aire libre, la equipación no adecuada, una nula formación, falta de previsión y el deficiente mantenimiento de vehículos y jefaturas. Tengamos en cuenta, que además del servicio ordinario y de colaboración dentro del marco de protección civil, paralelamente las FCS, colaboramos con los servicios sociales y entidades benéficas ofreciendo refugio o localizando a personas en situación de indefensión o riesgo social.

Todos los agentes encargados de la vigilancia y disciplina del tráfico, pero también el resto (cuando se está en la calle el ciudadano no distingue), debemos de procurar dar a la población una buena información, basada en unas mínimas líneas de actuación para evitar daños innecesarios a los ciudadanos y por extensión a nosotros, por lo que lo primero que tienen que hacer nuestros responsables es formarnos e informarnos. Los policías y guardias civiles sumamos.

Muchas de las medidas ya las hemos visto en el anterior artículo dedicado al frío (medidas preventivas contra el frío), pero como en PRL, todo es importante, vamos a volver a repasarlas.

Siempre tenemos que conocer las predicciones meteorológicas de nuestra zona, con especial atención a la información aportada por los servicios de emergencia y protección civil a nuestras Jefaturas, sobre la posibilidad de incidencia de fenómenos naturales adversos en nuestro término municipal y próximos.

Hay que atender al mantenimiento periódico y óptimo estado de las instalaciones de la calefacción. Controlar las posibles fugas de calor en dependencias. Tener localizados aquellos lugares por donde pueda entrar el aire frío.

En Jefatura y acuartelamientos, mantendremos la temperatura y humedad, así como velocidad del aire en atención a las tablas contempladas en el anterior artículo

Tenemos que mantener un pequeño chorro constante de agua en los grifos para evitar la congelación del agua en las cañerías y averías en las más antiguas.

Hay que asegurarse de que el tejado se encuentra en buenas condiciones, la nieve que se acumula pesa más de lo que nos imaginamos. Recordar limpiarlo de carámbanos cuando amaine el temporal.

Limpiar de nieve las aceras y patios de la jefatura echando sal sobre los caminos o escaleras de acceso, pero sin pasarse. Aunque esta es la mejor forma para combatir la acumulación de nieve y placas de hielo, la sal o salmuera, junto con la suciedad, hace el firme más resbaladizo. Caminemos con precaución.

Ante riesgos de nevadas, es de sentido común el no prestar servicio en motocicleta. No hay que esperar a que el toro nos coja, o decir «el hombre del tiempo nunca acierta…» Cuando vayamos a desplazarnos a un servicio tenemos que informarnos de las rutas a seguir, estado de la red viaria y de alternativas más seguras a la ruta más directa.

Hay que usar la uniformidad y ropa de protección adecuada al frío. Protegiéndonos especialmente la cabeza, la cara, las manos y los pies y evitar que el aire frío entre directamente a los pulmones. El calzado de la uniformidad es el adecuado para evitar resbalones. No debemos llevar exceso de ropa, ya que al sudar la mojamos y aumentamos la pérdida del calor corporal.

Limitemos el tiempo de exposición al frío, realizando pausas en lugares cálidos para recuperar el calor que hayamos perdido, quitándonos el uniforme de abrigo exterior y aflojando el resto para permitir la evaporación del sudor. Tomaremos bebidas calientes, absteniéndonos de la ingesta de bebidas alcohólicas.

Evitar en la medida de lo posible los servicios sedentarios, pero también los esfuerzos físicos intensos. El mando tiene que evitar la exposición de un funcionario en solitario al frío y nieve. Nunca, ningún policía o mando, debe patrullar en solitario y ante este riesgo menos.

Llevaremos en los vehículos: cadenas, linterna y baterías extras para las radios, además de los recambios necesarios para el normal funcionamiento del vehículo. El teléfono móvil conviene llevarlo cargado y apagado, las baterías con el frío se descargan y en tormentas de nieve que el artefacto está continuamente buscando un repetidor con buena señal, más. Si el patrulla permite la carga, en invierno deberíamos llevar cargador.

En cuanto a las cadenas, se nos tiene que enseñar cómo ponerlas. Redunda en nuestro bien para evitar sorpresas, pero también en el del ciudadano, tenemos que colaborar con él. Siempre son preferibles las metálicas frente a las mantas de tela. Aunque las primeras sean más complicadas de instalar se ahorra con ellas.

Tenemos que comprobar al comenzar servicio el estado de: líquido anticongelante, frenos, luces, neumáticos, calefacción, parabrisas, etc. Procuraremos llevar siempre el depósito de combustible lleno.

Si los patrullas duermen a la intemperie, cuando los dejemos estacionados, debemos levantar el limpiaparabrisas, tapar las cerraduras con cinta americana y dejar engranada la primera velocidad con el fin de evitar que las pastillas del freno queden pegadas al disco.

Un mal generalizado en nuestros vehículos, es la higiene. Un parabrisas, una luneta, una ventana sucia, empiezan empañarse mucho antes que si estuvieran limpios. Conviene extremar todavía más la higiene de los vehículos en esta época y con especial atención a las lunetas. Es conveniente el empleo de productos anti vaho y repelentes del agua.

LA CONDUCCIÓN CON HIELO Y NIEVE

Al comienzo de la nevada circularemos con lentitud y suavidad. Los primeros copos hacen que el asfalto sea más deslizante, empeorando a medida que se crea una capa más espesa. Un cambio brusco en la velocidad hace que el neumático pierda agarre. Si aceleramos rápidamente los neumáticos girarán y podemos perder el control. Hay que acelerar lentamente para que las gomas tengan una buena tracción. Los neumáticos en estas condiciones necesitan más tiempo para adherirse a la carretera.

Tengamos cuidado con lugares sombríos, cunetas sin arcén o con vegetación, puentes y viaductos ya que en ellos puede haber hielo.

Tenemos que tener presente que por debajo de los 7º centígrados los neumáticos que empleamos la mayoría (convencionales), pierden prestaciones. Atentos cuando el termómetro del patrulla baja de los 4º, a esa temperatura ya puede formarse hielo.

Para arrancar el vehículo sobre nieve sin que nos patine, hay que arrancar en segunda y acelerar de manera paulatina. Si quedáramos atascados, empleando la segunda y la marcha atrás lo balancearemos hasta salir. Salvo en este caso que tenemos que balancear el coche, el ESP, nunca se debe desconectar.

Las maniobras con nieve y hielo, son más lentas, por lo que debemos anticiparnos con más antelación que de costumbre a cualquier lance y todo con el fin de evitar maniobras bruscas. Hay que mirar lejos. Hay que reducir en la medida de lo posible el uso del cambio y emplear velocidades largas para evitar una pérdida de tracción, pero también emplear las marchas como freno y en vez del pedal (freno motor).

Si empleáramos el freno nunca lo haremos de forma brusca ni a fondo, las ruedas pueden bloquearse. Al hacer uso del pedal, tenemos que pisarlo el menor tiempo posible para no dejar el motor sin retención. Si las ruedas patinaran soltamos inmediatamente el pedal hasta que las ruedas recuperen adherencia y lo volvemos intentar. La mejor manera de frenar el coche, es hacerlo en línea recta, con el volante recto. De esta forma evitamos que las ruedas estén orientadas hacia los laterales y el vehículo pierda estabilidad al estar sobre la nieve.

Debemos doblar la distancia de seguridad, para que en caso de perder adherencia no alcancemos al vehículo que nos precede. Recuerda que ya con lluvia o frío intenso los neumáticos de verano no trabajan a temperaturas óptimas y la distancia de frenado aumenta. Por tanto, con nieve o hielo la prevención debe ser multiplicada. La distancia de frenado puede incrementarse hasta 8 e incluso 10 veces más de lo habitual; se puede pasar de necesitar 40 metros para detener el patrulla, si circulamos a 90 km/h, a necesitar 400 metros.

Las curvas hay que tomarlas como si fuesen mucho más cerradas de lo que en realidad son; al girar el volante, las gomas se adhieren mejor a la vía.

Tenemos que evitar pisar las marcas de las rodaduras de los vehículos que nos precedieron ya que en ellas es donde se suele acumular hielo. Si las marcas son provocadas inmediatamente por los coches que van por delante, no debería haber problemas, están recién hechas, pero si llevan mucho tiempo, o lo desconocemos, no deberíamos circular sobre las mismas. Circularemos por la parte de la vía donde existe nieve virgen; la apelmazada puede escondernos hielo bajo su superficie.

Si los de carreteras ya han echado la sal o salmuera, cuidado, recordar que esta, con el humo y la suciedad del asfalto puede aumentar el riesgo de deslizamiento.

Si el patrulla nos patina, hay que actuar igual que en las situaciones de aquaplaning, retirar el pie del pedal del acelerador y no girar de manera brusca a otra dirección. Retirando el pie permitimos que las ruedas recuperen la tracción y el coche la dirección.

Circulando sobre nieve, y con 4 x 4, hay que circular en 4H, no se necesita fuerza sino tracción. Fuera de vía convencional circularemos con suavidad, haciendo uso de las marchas reductoras, sin hacer giros bruscos con el volante y tampoco acelerones. Hay que extremar las precauciones por si la nieve pudiera ocultar un obstáculo o zanja. Si en el camino nos encontráramos con una inclinación lateral, procuraremos conducir con las ruedas rectas para evitar culeos y patinar hacia el lado inferior. El 4 x 4, aún con sus prestaciones, su nivel de protección, no es garantía de accidente, la mayor parte de los vehículos que se salen de la vía en temporales de nieve son de estas características; la garantía es el conductor.

Si la intensidad de la nevada nos dejara atrapados y nos obliga a buscar refugio y no lo encontráramos, nos quedamos dentro del coche. Los neumáticos actúan como aislante del frío. Dejaremos la calefacción encendida y la ventana un poco abierta. Nada de dormirse mientras el motor se encuentre encendido. Hay que limpiar periódicamente la nieve del vehículo, manteniendo limpio el tubo de escape para evitar que el humo entre en el habitáculo.

Los que trabajáis en zonas de montaña, tener en cuenta que los cambios bruscos de tiempo pueden ser frecuentes.

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AUTOR:

ALEJANDRO LÓPEZ
Policía Local

Técnico Superior y perito judicial en PRL.

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