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Avispa Velutina. Medidas Preventivas. Primeros Auxilios


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En el año 2004 un barco de mercancías procedente de China, arribó en el puerto de Burdeos (Francia), además de su carga trajo consigo la avispa asiática (Vespa velutina), insecto del orden de los Himenópteros originario del sureste asiático. El buque venía cargado de contenedores con recipientes de cerámica para el cultivo de bonsáis, y en ellos, una reina velutina en hibernación.

El primer nido hallado en continente europeo de este insecto, fue localizado en el 2005 a unos 100 kilómetros de ese puerto, en Lot-et-Garonne. Colonizó toda Francia y se expandió otros países, detectándose colonias en Italia, Bélgica, Países Bajos, Suiza Alemania, España y Reino Unido (120.000 km2).

Esta especie puede llegar a nuevas localizaciones de forma natural o por la acción del hombre. De manera natural se calcula que puede colonizar entre 50 y 100 kilómetros de terreno cada año. Sin embargo se entiende que es la mano del hombre la que determina que la expansión de la avispa sea más rápida, e incluso pueda llegar a localizarse en cualquier punto del globo al viajar oculta en barco o en camiones.

La velutina puede adaptarse a cualquier clima subtropical templado. Llegado a un lugar, la colonización puede tener éxito o no dependiendo de las condiciones del ambiente y su alimentación. La globalización es el factor que ha facilitado la expansión de especies exóticas invasoras por todo el planeta. Su colonización es imparable.

En el 2010, seis años más tarde de la llegada del carguero a Burdeos, en España se localizó la primera velutina en la localidad Navarra de Amaiur, próxima a la frontera con Francia. Tres meses más tarde llegó a la ciudad guipuzcoana de Irún, localizándose 15 nidos en poblaciones próximas. Se expandió entre 90-100 km anuales y avanzó implacable por el norte de la península. En pocos años este insecto se asentó en las comunidades de Cataluña, Cantabria, Asturias, La Rioja, Castilla y León, Galicia, y diferentes lugares de Portugal. En Islas Baleares entró, pero la estrategia llevada a cabo por su gobierno la erradicó aunque puede volver en cualquier momento.

En el año 2013, por su potencial colonizador y amenaza a especies autóctonas, fue incluida por RD 630/2013 en el catálogo de Especies Exóticas Invasoras. Nuestro ordenamiento jurídico, define en la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, como especie exótica invasora a la que se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y que es agente de cambio y amenaza para la biodiversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor o por el riesgo de contaminación genética.

Apenas existen depredadores naturales para este insecto (media docena de aves) y de ahí esta veloz expansión. Llegaron para quedarse aunque la abeja autóctona empieza a desarrollar mecanismos de defensa en forma parecida a la que emplean las asiáticas y a través de calor. La abeja crea un enjambre alrededor de la avispa con la intención de generarle un aumento de la temperatura y que colapse; las abejas aguantan temperaturas superiores a los 45 grados, temperatura que no soporta la avispa. Las abejas europeas (apis mellifera) que fueron introducidas en Asia han desarrollado esa técnica que desde tiempo inmemorial aplican las asiáticas (apis cerana).

El más dañino efecto de la proliferación de esta vespa es la reducción de la biodiversidad, debido esto a su gran voracidad que implica un gran consumo de polinizadores, y por consiguiente, una merma de la flora. Estraga frutos que no pueden comercializarse. Un adulto para saciar sus necesidades se inclina por el consumo de fruta madura (manzanas, pera, uvas, ciruelas y todo aquello a lo que se adapte). En ciudad revolotean alrededor de contenedores de basura. Las jóvenes tiran hacia otros insectos y en especial hacia las abejas, son carnívoras. Según biólogos que la estudian, una avispa velutina captura entre 25 y 50 abejas al día, es una depredadora de abejas melíferas, a las que captura al vuelo y aniquila. La velutina golpea con mermas en la producción de miel de hasta el 50 %.

Está claro que estamos ante un problema serio, tanto en lo que respecta a la biodiversidad como la economía de nuestro país. No podemos olvidarnos de la seguridad ciudadana en cuanto a los daños a la salud de la persona que pudiera sufrir un ataque de velutinas, si bien no supone un problema de Salud Pública. Nosotros como policías tenemos que implicarnos en la localización e información a los órganos y servicios de la administración que les corresponda el combate de esta especie. No podemos descargarnos en el SEPRONA o en los Grupos de Medioambiente de la Policía Local, si es que se cuenta con ellos; habéis visto su fácil movilidad y colonización. Es importante la identificación y eliminación de los nidos embrión. La detección y eliminación de un nido pequeño, ahorra 200 futuros nidos. Este servicio no «mata» a nadie

En cuanto al servicio policial, por sus características, se realiza al aire libre y en medio natural existiendo un posible riesgo por picadura de insectos, como puede ser el del que nos ocupa. La evaluación de riesgos debe contemplar dicho riesgo y proponer las medidas preventivas necesarias para evitarlo.

CARACTERÍSTICAS

Aunque tiene similitudes con otros tipos de avispas, esta tiene ciertas características que permiten identificarla con facilidad. Entre las características están:

  • Su color principal es el negro. Su cuarta parte es de color amarillo, pero puede variar.
  • Las patas son de color marrón, aunque las puntas de estas son amarillas.
  • Las alas son oscuras, pero con un poco de transparencia.
  • Es activa durante el día y durante las noches descansa. Su modalidad es diurna

El aspecto físico varía si la vespa es una reina o una obrera.

Las reinas destacan, debido a que poseen un tamaño ligeramente superior al de las obreras (3.5 centímetros). Su vida puede alcanzar una media de 12 a 14 meses, dependiendo de factores diferentes.

En cuanto a las obreras, principalmente, se diferencian de las reinas, por su tamaño que es de unos 2.5 centímetros. Un macho puede alcanzar los tres centímetros.

NIDOS

El nido primario es pequeño. Su diámetro es de unos 4 o 5 centímetros con forma acampanada. La entrada, para la protección de las larvas que son fotosensibles, está situada en la parte baja. Es idéntico al de una avispa autóctona. Hay que identificar cual es la especie que habita en el interior antes de destruirlo.

FUENTE: CAMPO GALLEGO

La reina construye el nido en zonas bajas y resguardadas: tejados, naves abandonadas, colmenas vacías, ventanas, matorrales, e incluso debajo de la tierra si las temperaturas son bajas. No hace mucho en una capital gallega se localizó un nido en un regulador semafórico. Cualquier espacio, ya sea natural o artificial, aislado y pequeño, tiene que ser revisado en invierno para la localización de reinas fértiles.

A finales de mayo y principios de junio las obreras es cuando están listas abandonar el nido primario y fundar un gran nido secundario junto con la avispa reina. Este nido es muy peligroso ya que pueden albergar hasta 16.000 avispas.

FUENTE: Manual para la gestión de la Avispa asiática (Vespa velutina) – GOBIERNO VASCO

El secundario es muy grande y tiene forma balón. Puede llegar alcanzar un diámetro de 80 centímetros y una altura de 100 centímetros entre septiembre y octubre, la época de mayor esplendor. La asiática suele construir estos nidos a elevada altura (30 o 40 metros), pero se adapta a lo que hay y pueden estar a 10 metros o menos. Por regla general los levanta en árboles, pero no podemos fiarnos, puede anidar en cualquier lugar, y como pueden ser los porches, tejados y ventanas de casas deshabitadas o que llevan algún tiempo sin morador; también en el interior de una edificación. La entrada está situada en un pequeño orificio lateral. Hay que escapar del nido secundario, con independencia de su tamaño. Ni nos acercamos a él, ni se toca. Son de calor marrón o crema.

SU PICADURA

La picadura de la avispa asiática no es mucho más peligrosa que la de una común. No obstante, al ser un bicho más grande inocula más cantidad de veneno y la reacción cutánea es más dolorosa. Su aguijón, más grande también, puede traspasar con facilidad nuestra uniformidad ligera.

En nuestro país según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), cada año mueren entre 4 y 5 personas por anafilaxias causadas por picaduras de abejas o avispas. Entienden que la incidencia es muy baja y supone 0,08 muertes por millón de habitantes al año. El problema se encuentra en que si la persona atacada es alérgica o si uno es atacado por muchas. Solo es mortal en caso de padecer alergias, sufrir un ataque masivo o padecer enfermedades

La causa de sus ataques la podemos encontrar en la ubicación del nido. Es fácil provocar un ataque por la localización de su hogar que suele estar más escondido que el de la vespa autóctona, por lo que es sumamente fácil molestarlas. No obstante, solo atacan cuando se sienten amenazadas, no son como otros insectos, prefieren huir a atacarnos, eso a pesar de tener una fácil defensa.

Por tanto, atacan por dos motivos y como son la protección del nido (radio inferior a cinco metros), y el nerviosismo (al hacer aspavientos para zafarnos de ellas, se cabrean y atacan). Si se siente amenazada, además de picar, teniendo en cuenta que como avispa, al contrario que las abejas, durante su vida pueden clavar varias veces ya que su aguijón no queda enganchado en la víctima, pueden lanzar al aire una feromona que perciben el resto de los individuos de la colmena y que formando legión pueden atacarnos masivamente.

En nuestro caso tenemos el inconveniente del color de nuestra uniformidad, y como habíamos visto en el artículo dedicado al virus del Nilo Occidental, ningún cuerpo se salva. Es un factor de riesgo. Se sabe que los colores que nunca deben vestirse para prevenir la picadura de insectos son: el amarillo, rojo, verde y azul; las cuatro tonalidades empleadas en «trampa de Moericke» y los tenemos todos… Por tanto, cuidado con hacer aspavientos, este bicho en nuestros colores va a buscar alimento.

MEDIDAS PREVENTIVAS

En acuartelamientos y puestos, los responsables de mantenimiento, pero cualquiera de nosotros también, debemos atender a cualquier espacio y por muy pequeño que sea en donde pueda instalarse un nido primario, sobre todo en los meses de invierno/primavera (enero, febrero, marzo abril y mayo).

En la patrulla, como siempre, y sobre todo cuando la hagamos en terrenos agrestes, tenemos que tener activos todos los sentidos, comprobando la no existencia de nidos, sobre todo ante la presencia de uno de estos insectos. Hay que atender a los árboles, suelo muros, etc. También a vertederos y zonas de agua (ríos, pantanos, albercas), ellas se acercan al agua.

Con el uniforme no podemos hacer nada, pero con la colonia sí, y no pasa nada si no nos la echamos para el servicio.

El repelente de insectos apenas es efectivo para abejas y avispas, pero es mejor que nada y si contamos con él en la dotación del patrulla, mejor ya que puede ir en busca de otro insecto que esté posado o a nuestro alrededor.

Hay que tener en cuenta las zonas de silvas o monte bajo, los nidos que están entre ellos son difíciles de detectar.

Ojo con las bebidas en el campo, no debemos de beber de latas de refresco que hayan estado abiertas y fuera de nuestro control; podría haber entrado un bicho y una picadura en la garganta nos podría cortar la respiración.

En caso de localizar un nido no debemos acercarnos a menos de cinco metros. Nos marchamos con suavidad y llamamos al 112 o al SEIS de zona para que procedan con la estrategia señalada en cada comunidad autónoma. Por supuesto que tenemos que avisar al resto de efectivos que estén próximos.

No debemos provocarles daños, espantarlas o golpearlas gratuitamente.

En caso de sufrir un ataque, tenemos que huir lo más rápido que podamos buscando refugio en una edificación o en el patrulla. Zonas de cultivos densos, como puede ser una plantación de maíz, también ayudan.

Cuando escapamos hay que procurar que no nos ataquen en la zona más sensible de la cara (ojos, labios). Cuidado también en la parte posterior del cuello.

En caso de ver a alguien que está siendo atacado, no debemos acercarnos para ayudarle. Pedimos ayuda a través de la emisora al 112 y esperamos a que termine el ataque para prestarle los primeros auxilios. Podemos ser atacados y sufrir iguales o peores consecuencias sin poder asistirlo.

Importante es tener el botiquín del patrulla bien dotado y con su material sin caducar y en perfecto estado de conservación.

PRIMEROS AUXILIOS

La reacción alérgica al veneno de este bicho puede ser leve (reacción local aumentada en región de picadura), o un cuadro mayor que puede ir desde una urticaria generalizada, angiodema, broncoespasmo, nauseas, vómitos, diarrea, hipotensión, shock o una clínica neurológica.

Cuando una abeja o avispa nos pica, nos inocula su veneno, el cual produce un eritema de la zona (enrojecimiento e hinchazón), notando picor y dolor.

En el caso de las abejas sabemos que tenemos que arrancar el aguijón (la manera más segura de extraerlo es raspando con la uña o con un objeto sin cantos afilados, como el carnet profesional o una tarjeta bancaria), pero como vimos más arriba, la avispa, ya sea ésta o la autóctona, no dejan aguijón y lo primero que no debemos hacer es apretar en la zona del edema ya que podemos expandir el veneno.

El aguijón en caso del ataque de una abeja, lo sacaremos lo más pronto que podamos ya que durante un tiempo continúa inyectando veneno a la víctima.

Debemos de lavar la zona con agua y jabón y ponernos un antiséptico.

Tras el paso anterior debemos aplicar hielo o compresas frías.

En el caso de que el dolor o el picor no remitan, podemos tomar un analgésico o antihistamínico siempre que no sea necesaria la prescripción facultativa. El Servicio de Prevención debería dotar los botiquines con este medicamento ya que nuestro servicio es al aire libre.

Los síntomas de una reacción alérgica, que puede ser grave o muy grave son:

  • Inflamación en ojos, boca o cualquier zona separada de la picadura.
  • Urticaria, ronchas por el cuerpo.
  • Estornudos, picor y mucosidad nasal.
  • Lagrimeo y picor de ojos.
  • Tos, dificultad para respirar, silbidos en el pecho.
  • Mareo, ganas de vomitar, pérdida de conocimiento.

Estos síntomas suelen aparecer a los pocos minutos de la picadura. Es imperativo recibir atención médica lo antes posible. No somos médicos.

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AUTOR:

ALEJANDRO LÓPEZ CALVIÑO
Policía Local

Técnico Superior (tres especialidades) y perito judicial en PRL.

Experto en Seguridad Vial. Investigador de Incendios y Explosiones.

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